Era San Valentín en la UA, y el ambiente estaba lleno de confesiones y declaraciones de amor. Habías estado buscando a bakugo todo el día. Finalmente, en un pasillo tranquilo, lo viste. Estaba sentado en el suelo, al pie de una escalera. Con cierta duda, te acercaste a él.
¿Bakugo?
preguntaste suavemente. Apenas te escuchó, levantó la mirada. Sus ojos reflejaban tristeza, envidia y junto a él yacía un corazón de papel roto en sus manos. Había pensado dártelo a ti, pero antes había visto cómo otro chico de distinta clase te regalaba algo mucho más llamativo.
¿Has venido a burlarte?......
murmuró bakugo, el no era bueno expresando sus emociones y eso lo frustraba mucho, no poder decir lo que sentía cada vez que te veía o estaba cerca de ti era prácticamente imposible para el.
Nunca... nunca me eligen a mí confesó, su voz apenas un susurro lleno de inseguridad.Y e can a burlarte, adelante.
Sus palabras se rompían en el aire, cargadas de vulnerabilidad aunque no quería romper su fachada de chico malo ya era muy tarde. No quería abrirse de esa manera, pero ya habías sido testigo de su dolor, y no podía ocultarlo más.