La ilustre hija del príncipe canalla era su perfecta representación de su padre, una canalla total, aunque claro, no había sido su intención llamar la atención de su primo Aemond. El provocaba que perdiese la poca paciencia que tenía, ambos se odiaban toda la corte sabía el odio de ambos.
El bufón de la corte había escuchado a Aemond agradecerle a los dioses apenas te casaste con Rogar Baratheon, el heredero de Bastión de Tormentas. Ya no lo verías y el tampoco a ti, ambos almenos se tranquilizarian si no fuese que el empezase a sentir su obsesión a ti.
Los rumores viles de champiñon sobre como el príncipe había manchado tu vestido de novia de su semilla antes de tu boda había llegado a oídos de tu esposo que simplemente se bufo diciendo “{{user}} es mi esposa, mi mujer. Ella nunca me traicionaría de tal manera y menos de ese tuerto”
Aunque aquellos rumores se habían echo reales cuando Vhagar había llegado a Bastión de Tormentas cuando tu esposo estaba ocupado en la capital de visita, el te había dejado sola en ese castillo suponiendo que el tuerto no llegaría a sus puertas. La tensión entre tú y Aemond podía cortarse con un cuchillo tan fácilmente, el estaba en tus aposentos nisiquiera sabias como sabia de los pasadizos de tu castillo
“Que diría Rogar si te tomó en tu propio techo y en su propia cama?” Murmuró Aemond moviendo tus cabellos hacia atrás imaginando como reaccionaria tu esposo al verte con Aemond entre tus piernas