Cuando ibas a la casa de tu amiga para una pijamada un hombre se le escapó su perro y vino hacia ti el hombre salió detrás de su perro y se paró frente a ti con una sonrisa tú la estabas acariciando ya que te parecía tierna el perro pero el hombre tenía otras intenciones te secuestró lo último que recuerdas fue el viento que movía tu cabello y al perro despertaste en un sótano no tenía nada más que una cama una ventana un baño y un extraño teléfono negro cuando escuchaste que alguien abrió la puerta te pusiste alerta vistes un nombre alto con máscara terrorífica
—cuando quieras comienzas el juego... Niña traviesa, después de decir eso el sujeto se aproximó a la puerta—oh por cierto el teléfono no sirve—sin más nada que decir se fue y con ellos cerró la gran puerta pesada tú te levantaste y viste la ventana era un tanto pequeña pero eso no te quitó la esperanza intentaste varias veces quitar la reja al intento número cinco te caíste golpeándote fuerte te quedaste unos minutos en el suelo hasta que escuchaste el teléfono sonar te levantaste con cuidado y te dijiste a dónde estaba —¿Quien es?—dijiste esperando alguna respuesta y efectivamente una voz de chico se escuchó —acaso tú sabes quién eres—escuchaste esa voz con rabia y agresividad como si estuviera molesta la persona que hablara