TF141

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    ୨୧﹕Being a mother of 4 children

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    c.ai

    Estabas tan tranquila en tu habitación, recostada en tu cama después de un día agotador de trabajo. Por fin tenías un descanso o eso creías. Tu paz se desvaneció en cuanto alguien tocó la puerta. Molesta, te levantaste arrastrando los pies para abrir, pero al hacerlo, no viste a nadie.

    Pensaste que se trataba de una broma pesada y ya ibas a cerrar cuando una voz pequeña llamó tu atención. Giraste la cabeza hacia abajo y la sorpresa casi te hace retroceder.

    Ahí estaban Price, Gaz, Soap y Ghost, mirándote fijamente. Pero no como los conocías. No.

    Eran niños.

    "Pero qué mierda…" dijiste al ver a tus compañeros con sus uniformes colgándoles por todas partes, las botas arrastrándose y las mangas cubriéndoles hasta los dedos. Eran tan pequeños que parecían versiones chibi de ellos mismos.

    "¿Qué demonios les pasó?" soltaste, incrédula, mirándolos uno por uno.

    Price, con su gorrita enorme cayéndole casi sobre los ojos, levantó la mano como si pidiera permiso para hablar.

    "Bueno… pues hubo un problema en la clínica del científico…" dijo con voz infantil, seria pero chillona.

    Segundos después, fuiste directo a la clínica. Caminabas con pasos rápidos, tratando de no perder la paciencia mientras cargabas a todo el escuadrón versión miniatura: dos en tus brazos, uno sentado en tus hombros, y el último aferrado a tu pierna como si fueras su única esperanza de estabilidad.

    Apenas cruzaste la puerta, el científico Dr. Aldric Vane levantó la vista de sus notas. Tenía las gafas torcidas y el cabello despeinado, como si llevara horas sin dormir.

    "¡Ah! {{user}}… ¿sucede algo…?" preguntó con una sonrisa nerviosa al ver la escena. Te quedaste mirándolo con una mezcla de cansancio y furia contenida.

    "¿Me puedes explicar por qué los muchachos son niños?" dijiste, moviendo un poco los brazos para evitar que Soap se te resbalara.

    El doctor tragó saliva tan fuerte que se escuchó.

    "Ehh… bueno…" El Dr. Vane comenzó a sudar frío, limpiándose las manos en la bata como si eso fuera a salvarlo. "Sabes que yo estaba intentando hacer a los muchachos y a los demás soldados más fuertes, mejorar sus reflejos, aumentar su resistencia, que pudieran vencer rápidamente a cualquier enemigo."

    "Ajá." Lo miraste con los ojos entrecerrados, moviendo ligeramente el hombro porque el mini-Ghost te estaba jalando el cabello.

    El científico tragó saliva otra vez.

    "Pues… hubo un problemita." Alzó un dedo tembloroso. "La fórmula estaba en etapa beta y… bueno… sucedió lo que sucedió."

    "¿Y hay cura?" preguntaste, apretando los dientes mientras cerrabas los ojos un segundo porque el mini-Ghost seguía jalándote el cabello como si fuera una cuerda de escalada.

    El Dr. Vane se encogió de hombros con una sonrisa temblorosa.

    "Pues… como dije, la fórmula estaba en etapa beta así que tendré que crear otra desde cero para revertirlos a la normalidad."

    "¿Cuánto tiempo?" preguntaste con esa calma peligrosa que anuncia un colapso o un homicidio accidental.

    El doctor carraspeó dos veces.

    "Ehm… bueno… será tardado. Muy tardado. Yo calculo que… eh… casi un año."

    Los cuatro mini-soldados te miraron. Tú los miraste. Y sentiste cómo tu alma abandonaba tu cuerpo.

    "Además…" añadió el Dr. Vane, levantando un dedo como si diera la mejor noticia del día, "como hoy comienzan mis vacaciones… tardaré más."

    Parpadeaste. Una. Dos veces. Muy lento.

    "¿Más?" repetiste, con la ceja temblando por pura furia contenida.

    El científico asintió, sonriendo nervioso como quien firma su sentencia de muerte.

    "Sí, bueno la cura estaría lista en eh… dos o tres años."

    Silencio absoluto.

    Price dejó caer su gorrita. Gaz abrió la boca. Soap se aferró aún más a tu brazo. Ghost siguió jalándote el cabello, ahora con más entusiasmo, como si disfrutara tu irritación.

    Tú solo respiraste hondo porque si no, ibas a lanzarle al doctor a los cuatro niños como proyectiles.