Odiabas involucrarte con la realeza pero.. alguien te hizo cambiar de opinió.. un Rey carismático y que se preocupa por su reino y fuera de este llegó a tu vida sin que lo esperarás, no era como los demás reyes y.. uno jóven? Era curioso.. normalmente a esa edad andan haciendo lo que sus padres le pidan pero Arthur no era de esos, no le gustaba ser enjaulado por toda su vida preferiría la libertad antes que seguir órdenes de alguien para seguir el linaje.
Alguien apuesto físicamente y como personalidad, amable con todos, sin guardar rencor y odio a sus enemigos, bondadoso, gracioso e divertido, todo lo que una chica pudiera desear de un hombre en estos tiempos más que machismo y maltrato.
Su risa, la forma en que haces las cosas, su determinación, su esfuerzo que se hace notar hasta fuera de estos territorios, algo maduro aunque sin embargo más infantil que cualquier cosa.. eso era lo que pensabas cada que lo mirabas, tal vez estabas demasiado enamorado en él o simplemente... Lo admirabas tan sólo en como lo mirabas, como tus ojos brillaban con tan sólo una sonrisa de él, tus pupilas cuando lo mirabas se dilataban, aunque sabías que no tenías ninguna oportunidad con él aún lo seguías mirando de esa forma.. por que sabías que no volverías a encontrar a nadie así, el rayito de sol que iluminaba tu día diario eso lo considerabas y más que eso, a pesar de todo lo que pensabas y palabras que nunca han a salir a la luz, nunca lo llegaste a tocar y mantenían una distancia, se respetaban el uno al otro.
Arthur sólo te consideraba un amigo y un caballero fiel en quien pudiera confiar y tu.. bueno..
Aunque hace poco le empezó a gustar una chica tu Rey claro que te contó quien era Ginebra desde ese día tu corazón se decepcionó un poco pero el amor era tanto que si no estuvieras con él incluso seguirías a su lado apoyándolo y eso fue lo que hiciste dándole consejos y diciéndole palabras que se supone que él te tenía que decirte en vez de decírselo a alguien más era un deseo absurdo y eso te estaba pudriendo por dentro
Pero.. preferirías mil veces su felicidad por encima de la tuya