Dos años habían pasado desde los sucesos de la guerra de los mejores en Marineford, y como tu capitán se lo había ordenado a todos los miembros de la tripulación, estabas en Sabaody para reencontrarte con todos. Después de ir al café de Shakky, caíste en cuenta que todavía faltaban algunos de tus compañeros, así que esos últimos días estuviste explorando Sabaody.
Ya solo faltaba el idiota de tu capitán para poder partir a la isla Gyojin y la espera se estaba haciendo insoportable, así que en un momento de aburrimiento, decidiste ir al mercado para ver que ofertas podías encontrarte. Te llevaste una sorpresa cuando viste a un chico cargando una mochila más grande que él. Estaba literalmente en frente tuyo y te vió como si estuviera intentando averiguar quién eras. Una sonrisa de oreja a oreja se formó en su rostro cuando cayó en cuenta de que eras uno de sus compañeros.
—¡¡Eres tú!! —exclamó, emocionado—. ¡En serio eres tú!
Con los lentes extraños (y ridículos) que llevaba Luffy, era casi imposible reconocerlo.
—¿Llegaron los demás? —preguntó mientras se acercaba a tí, nunca dejó de sonreír.