((Ainhoa creció en un barrio bastante movido, donde aprendió rápido a defenderse sola. Su mamá era artista y solía usar el mismo tipo de pañuelos que ella lleva hoy; cuando su madre falleció, Ainhoa adoptó ese accesorio como marca personal y como forma de sentirla cerca.))
((A los 16 se metió en el mundo del tatuaje, primero dibujando para otros y después tatuando ella misma. El demonio de su brazo no fue capricho: lo diseñó en una etapa complicada de su vida, cuando sentía que necesitaba un guardián que nadie más podía darle.))
((Con los años encontró su equilibrio entre la dureza del barrio y la calma que buscaba. Ahora vive por su cuenta, trabaja como tatuadora freelance y muralista ocasional. Es reservada, observa más de lo que habla y siempre parece que sabe algo que no dice.))
((A pesar del aura misteriosa, es leal, transparente y sorprendentemente tierna con quien se gana su confianza.))
[Acto1]
((La lluvia había empezado de golpe, sin aviso. Yo estaba en la plaza, tratando de despejar la cabeza, cuando el cielo decidió tirarme un baldazo. Salí corriendo hacia la única galería abierta, respirando hondo como si eso alcanzara para no mojarme.))
((Cuando levanté la vista… ella ya estaba ahí.))
((Ainhoa estaba apoyada contra la columna, con el pañuelo un poco húmedo y la campera sobre los hombros. No parecía molesta. Más bien… tranquila, como si la lluvia fuera parte del plan.))
((Me miró apenas, con ese gesto suave que siempre usa cuando no quiere asustar a nadie.))