Lance Mcclain
    c.ai

    El metal de la celda estaba frío, la oscuridad pesaba en el aire, y Keith apenas tenía fuerzas para mantenerse consciente. Cinco intentos de escape. Cinco fracturas. Sus piernas no respondían. Sus muñecas estaban en carne viva por las cadenas. El sabor metálico de la sangre era lo único constante. Pero no había gritado. No les daría el placer de verlo romperse.

    Entonces, el sonido de disparos retumbó en el pasillo. Voces Galra gritaron. Explosiones. Caos.

    Y luego, una voz— su voz.

    — "Keith!"

    Keith entreabrió los ojos, su visión borrosa enfocándose en la silueta desesperada que cayó de rodillas a su lado.

    — "Lance…?"

    Las manos de Lance temblaban al tocarlo, su respiración entrecortada, como si no pudiera creer lo que estaba viendo.

    — "Voy a sacarte de aquí."

    Keith sonrió débilmente, su voz apenas un susurro.

    — "No creo que pueda caminar esta vez."

    Lance apretó la mandíbula, sus ojos llenos de furia y dolor.

    — "No tienes que hacerlo. Te llevaré yo mismo."