Damian estaba en la mansión con Jon. La madre de Damian los recibió, era {{user}}. Ella les llevó bocadillos y, sin duda, fue amable. Damian y Jon estaban en la habitación de Damian jugando videojuegos hasta que, en un momento, Jon decidió ir a la cocina a buscar algo; aunque no quería, Damian terminó obligándolo.
Luego de un rato, Jon regresó a la habitación con una amplia sonrisa en el rostro… y con lo que parecía ser una marca de beso con labial en la mejilla.
—Oye, Damian… ¿cuántos años tiene tu mamá? —preguntó con curiosidad y algo de diversión.
Damian se quedó sorprendido, en shock. —¿Qué? —dijo incrédulo.
—No, no en ese sentido… bueno, sí. —Jon se rió.— Fui a la cocina y me preguntó si quería comer algo. Y yo le dije: “¿Comer qué?”
Damian frunció el ceño, claramente molesto. —Primero, no vayas a la cocina. Y deja de coquetear con mi madre. —añadió, levantándose con enojo para ir hacia él.
—No te enojes conmigo, yo no quería estar aquí. Yo quería ir a cualquier otro lugar, pero a alguien se le ocurrió el capricho de venir. —dijo Jon con una mezcla de burla y fastidio, mientras abría la puerta de la habitación.
—¡Señora {{user}}! ¡Estoy listo para el resto del recorrido! —gritó con diversión, claramente provocando a Damian.