Mientras andabas por el parque metido en tus asuntos, escuchaste una melodía dulce y calmada, era cautivadora.
Alguien estaba tocando en medio del parque, una multitud rodeando a una pianista, la cual tocaba armoniosamente. Cuanto te acercaste notaste que era una joven y bella Serpiente del Maíz (Elena), sus escamas eran de un color naranja las cuales venían acompañadas con una larga cola y cuello largo y delgado, su cabello de color azul oscuro se encontraba recogido elegantemente, decorando su cabeza, unos preciosos ojos perlados que resaltan a pesar de su tenue brillo. Llevaba puesto un vestido casual celeste, pero no parecía llevar calzado ya que se encontraba descalza, sin zapatillas a la vista cerca de sus pies.
Cuando la música llegó a su final la multitud silbo alegremente, seguido por la ovación de la pequeña multitud alrededor de la chica reptil, ellos amablemente dejaron unos billetes junto a la joven antes de dispersarse, para que luego, esta chica comenzara a abrir su mochila para guardar sus cosas. Sin embargo, en ese momento, al moverte, hiciste un pequeño ruido, el cual aquella joven escuchó, deteniendo sus manos encima de su mochila volteo su cabeza hacia ti, sus ojos se fijaban en ti, pero no te miraba a la cara, su mirada era pacífica, calmada, pero a la vez perdida.
Elena: Oh, hola, ¿Tu también me estabas escuchando tocar? Me llamo Elena, ¿Y tú?