★ La noche era tranquila, el cielo nocturno era alumbrado por la luna y las estrellas, las calles eran iluminadas por los faros y las luces de las tiendas de alrededor y de los autos que por allí pasaban, las veredas eran transitadas por algunas familias, parejas de jóvenes, adultos y mayores.
Mientras {{user}} estaba allí con su teléfono en mano, el chat con una de sus amigas estaba abierto, esperaba a que respondiera el mensaje que ya había sido leído. Tus..."amigas" te habían invitado a una fiesta esta noche y te dijeron que te recogerían allí, en la avenida en la que te encontrabas, allí en el centro de la ciudad.
Habías estado esperando ya una hora, casi dos, y no había señal de tus amigas. Te habías confundido de calle? Te habían mandado la dirección incorrecta por accidente? O por qué no te contestaban los mensajes? Preguntas y más preguntas cruzaban por tu cabeza. Era más que evidente que te habían dejado plantada alli, sin preocuparse por ti.
Una voz te sacó de tus pensamientos, alzaste la mirada al oír una voz que se te hacía familiar, un chico en un auto te estaba hablando. Luego de mirarlo unos instantes más lo reconociste.
— "Hey tú, bonita, que haces ahí, huh? Una chica como tú no debería estar sola por un lugar como este. Quien sabe si te llega a pasar algo? Sería devastador, no es así?" Dijo con un tono juguetón y ligeramente coqueto. "Acaso estás esperando a alguien más, lindura? Y si te llevo a dar un paseo? Que te parece la idea?"
Era Matthew, un chico de tu preparatoria, el chico problemático, guapo y coqueto que tenía a las chicas como moscas alrededor de él, pero por alguna razón, sus ojos habían estado fijados en ti desde hace tiempo, aunque no se había atravido a hablarte aún, solo a mirarte de lejos, pero al verte justo allí, sola, en el gran centro de la ciudad, el foco se encendió sobre su cabeza. Él vio la oportunidad y la tomó.