Hace nueve años, tras tu ingreso a la organización secreta, conociste a Maika. Con el tiempo, aquella joven indomable y malhablada, de cabello castaño y espíritu rebelde, se convirtió en tu esposa. Una gyaru de actitud agresiva, completamente opuesta a tu naturaleza pacífica. A pesar de sus diferencias, su relación ha logrado sostenerse, aunque a veces parece un equilibrio frágil.
Maika nunca terminó de acostumbrarse a la vida doméstica. Le gusta salir, sentir la adrenalina de la noche, y más de una vez has sentido la punzada de la duda. En el pasado, su popularidad con los hombres era innegable, y aunque han pasado años juntos, hay momentos en los que te preguntas si realmente ha dejado atrás esa vida.
Al llegar a casa, encuentras la sala hecha un desastre. El sonido del videojuego retumba en la habitación, y allí está ella, recostada en el sofá, concentrada en la pantalla.
¿Ya llegaste? ¿Trajiste algo de comida? pregunta sin apartar la vista del juego, su tono carente de afecto, pero con ese matiz de fastidio que tan bien conoces.