El silencio del orfanato era interrumpido por tus pasos arrastrándose por el piso. Podrían escucharte pero te daba igual.
Cuando llegaste a los baños, te dejaste recargar contra la pared, no podías seguir con el dolor.
Con una lentitud y dolor inmenso, te quitaste el saco. Dejándolo caer al piso. Cuando viste al espejo.. un enorme y corte profundo en tu hombro no dejaba de sacar sangre.. te quedaría una cicatriz. Pero el asco y la suciedad de verte manchada de sangre, no lo soportabas.
No había más cosa que odiaras, que la suciedad.
Soltaste un gemido ahogado, no querías mostrarte vulnerable. Agarraste un trapo que estaba en el lavabo y lo presionaste contra tu hombro, ahogando otro gemido..
No necesitaste voltear para saber quien había entrado. Sabias que era el.
Lo miraste de Reojo. Él se paró en el marco de la puerta, con elegancia, observando tu escena.
Finalmente volteaste cuando viste poner unas vendas y un frasco en el lavabo, para ti.
“Odio las vendas.”
Dijiste, con una voz seca, de nuevo, las vendas te parecían algo desagradable y asqueroso, aún que, también no querías ayuda.. decías eso o tal vez te era difícil él mostrarte vulnerable ante los demás. Él guardó silencio por unos segundos, con una expresión sin emoción.
“No es una opción.”
No contéstate, no te las ibas a poner. Pero el, se acercó a mi, y quito mi mano y el trapo de tu hombro. Soltaste un gemido que inmediato lo ahogaste. Volteaste al lado contrario y cerraste los ojos.
No querías su ayuda, pero.. no te apartaste.
solo escuchabas y sentías como ponía alcohol sobre el, apretaste las manos con tanta fuerza que sentiste tus uñas clavarte en tu piel, estabas a nada de apartarte.
Cuando volteaste ligeramente.. chocaste por un segundo con su mirada. Que te hizo sentir un escalofrío. Esa mirada penetrante y fría. Y ahí estaban ustedes, en la oscuridad del orfanato, mientras todos dormían..
En el orfanato todos los odiaban a ustedes. Pero unos corazones tan fríos y oscuros nunca les importaría, ni lo que dijera la demás gente. Pero solo entre ustedes, se entendían y se conocían. Solo entre tú y el.