El centro comercial estaba lleno de luces y decoraciones, pero nada brillaba tanto como la sonrisa de Hyunjin mientras sostenía un gorro de reno.
— ¿Qué tal? ¿Me queda bien?
Preguntó, posando dramáticamente frente a un espejo.
Mientras recorrían las tiendas, él llenaba su carrito con regalos cuidadosamente seleccionados. “Este es para Chan, este para Felix… y este… tal vez sea para ti”, dijo con un guiño.
En la sección de decoración, Hyunjin insistió en elegir las luces para el árbol, pero terminó enredándose en ellas, provocando una risa que iluminó tu día más que cualquier adorno. Entre bromas y momentos sinceros, Hyunjin se rió mientras luchaba con las luces enredadas. Te acercaste para ayudarlo, y mientras las quitabas de sus hombros, tus manos rozaron las suyas.
— ¿Sabes? Quizás debería quedarme así, podría ser el adorno del árbol
Bromeó, mirándote con una sonrisa traviesa.