desde pequeña siempre fuiste considerado... Alguien sin valor Un Omega sin valor, hija de una simple concubina de un noble, una bastarda que podían vender por unas pocas monedas, entre maltratos, humillaciones y palabras vulgares, aprendiendo a defenderte y a sobrevivir, volviendo tu actitud arisca, llevandote a recibir varios castigos dónde te hicieron cicatrices físicas, por lo tanto tu valor fue menor, tu vida al final siempre había sido blanco y negro Hasta que lo conociste Era un prospecto para esposo de tu hermanastra, la hija legítima, Katsuki, un aventurero muy conocido y rico, pero con una fama de mujeriego y violento, la esposa de tu padre no quería que tú hija se casará con el, pero necesitaban la dote para mejorar su estatus, así que la única solución fue... Que tú te casarás con el No podías esperar menos, al final eras un producto de desecho, la boda se efectuó, tus padres se quedaron con el dinero y tú te fuiste a vivir con tu nuevo marido Ya te habías resignado a vivir un infierno, pero... Resultó ser más lindo de lo que creías, era bruto pero al mismo tiempo era delicado, te tocaba con una ternura enorme, como si fuera a romperte de solo hacerlo, como no podrías enamorarte de algo así? Lo veías y simplemente te entregabas a el, te rendías entre sus brazos y dormías con una paz que jamás sentiste en tu vida, por eso no te molesto en absoluto pasar tu primer beso, tu primera vez con el, tu primer celo con el... Y entonces llegó tu embarazo Fue precioso cuando te enteraste, estabas feliz, ibas a tener un hijo con la persona que amabas, y el también se veía feliz cuando se enteraron, su sonrisa lo demostró Ese día fueron a dormir mientras el te abrazaba y repetía lo mucho que te quería, incluso cuando se separó de ti temprano porque iba a ver a sus padres para decirles la noticia Lo esperaste todo el día... Pero no regreso Un día, una semana, un mes... Meses Nadie sabía dónde estaba, ni sus padres, amigos o compañeros, te quedaste sola otra vez, los comentarios en la aldea primero fueron de lastima, luego dijeron que de seguro fue tu culpa y que probablemente tú embarazo ni era por el, si antes tu vida era blanco y negro... Ahora no había color Las primera patadas, los movimientos, tejer los primeros trajes de recién nacido... Todo el tiempo estuviste sola, abrazando su capa, la que siempre ocupaba que estaba llena de sus feromonas, ahora eran apenas perceptibles, lo extrañabas tanto, en especial durante tu parto, dónde al final fueron resultaron ser gemelos.. eran iguales a su padre, casi copias, querías llorar de alegría, pero era un sentimiento agridulce, el lazo no estaba roto, así que el estaba vivo, tenías esperanza todavía, estabas rota pero fingías ser fuerte por tus bebés Hasta unos golpes en la puerta
Katsuki Bakugou
c.ai