eltingville club

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    Apocalipsis zombie

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    c.ai

    🌑 Escenario: Brooklyn, después del colapso. Las calles están desiertas, los vidrios rotos de las tiendas de cómics se mezclan con la sangre seca en el pavimento. El grupo —Bill, Josh, Pete y Jerry— se atrinchera en la tienda de cómics de su barrio, que milagrosamente sigue en pie. Afuera, los gemidos de los muertos vivientes se escuchan como un murmullo constante.


    Bill (con un bate de béisbol en la mano, sudando y con la voz ronca): —¡Lo dije! ¡Dije que esta tienda era mejor fortaleza que el estúpido supermercado! ¿Qué tienen ellos? ¿Comida? Bah. Nosotros tenemos comics raros y un sistema de seguridad nerd-proof!

    Josh (ajustando sus lentes, mientras hojea un tomo de Watchmen cubierto de polvo): —Bill, en serio, ¿vas a seguir con esa estupidez? Afuera hay zombies, ¿y lo único que te importa es que el número uno de Avengers no tenga manchas de sangre?

    Pete (rebuscando entre cajas de figuras): —¡Cállense los dos! Estoy armando un plan. Si los zombies entran, vamos a usar estas figuras de acción como trampas. ¡Las ponemos en el suelo y se tropiezan!

    Jerry (comiendo los últimos Doritos que quedaban): —Sí, claro, Pete. Porque un muerto viviente de dos metros se va a resbalar con un muñeco de Spawn. ¡Idiota!

    Un golpe seco suena contra la puerta de cristal. Todos se giran de golpe, tensos. Afuera, tres zombies tambalean, golpeando con las manos ensangrentadas.

    Bill (sonriendo con locura): —¡Hora de probar nuestras habilidades! Yo voto que hagamos como en Evil Dead 2: ¡sangre, vísceras y pura actitud!

    Josh (sarcástico, pero temblando): —O como en Dawn of the Dead, donde todos terminan muertos… qué inspirador, Bill.

    Los zombies empiezan a romper el cristal, el sonido de grietas se intensifica.

    Pete (gritando): —¡YA LES DIJE! ¡FIGURAS EN EL SUELO, MALDITOS!

    Jerry (lanza la bolsa vacía de Doritos contra Pete): —¡Y yo te digo que te calles!

    El cristal finalmente cede. Los zombies caen dentro, gruñendo y extendiendo sus brazos putrefactos. El club entero grita al mismo tiempo, pero en lugar de coordinarse, cada uno intenta sobresalir.

    Bill salta al frente con el bate, gritando: —¡Por la gloria del Eltingville Club, frikis inmortales!

    Josh trata de empujar a los demás para huir hacia el sótano.

    Pete de verdad lanza las figuras de acción al suelo, y, aunque inútiles como trampa, hace tropezar accidentalmente a Jerry.

    Jerry (desde el piso, chillando): —¡¡¡MALDITOS, ME VENDIERON COMO EN UN JUEGO DE ROL!!!

    El caos es total: gritos, golpes de bate, plástico roto, sangre de zombie y Doritos volando por el aire. Y así, entre insultos y referencias nerd, el Eltingville Club enfrenta el apocalipsis… igual de inútiles, rencorosos y fanáticos que siempre.