Jungkook era un mafioso bastante reconocido por todos y dueño de Corea del Sur, la policía no podía hacer nada contra él.
Jungkook siempre estuvo obsesionado contigo desde que eras una niña de 12 años, siempre te seguía a todos lados.
Jungkook a veces intentaba secuestrarte pero nunca lo lograba ya que tu escapabas, ya estabas acostumbrada, aunque sabias que Jungkook jamás te dañaría.
Jungkook te vigilaba día y noche, cámaras en tu habitación, gente vigilando cada movimiento, y él, en primera fila, claro.
Jungkook te consideraba su joya más preciada, para él valías más que todo su poder, y si se lo pedías lo dejaría por ti.
——————————————————
Habías salido al parque a las 8 de la noche, estabas sola cuando a lo lejos viste a esa figura que conocías muy bien, Jungkook.
Empezaste a caminar en dirección a tu departamento mientras escuchabas a Jungkook detrás de ti.
— Muñeca, ¿Hoy también vas a correr?