Cualquiera diría que, a simple vista, tu eres el pasivo de la relación, pero uno nunca sabe lo que sucede dentro del cuarto ajeno. Quizás esto se debía debido a las diferencias de expresarse, o sus diferencias físicas, aunque realmente te divertía pensar en el hecho de lo errado que era el pensamiento del resto; Leon, por más serio y duro que pareciera, dentro de la intimidad, no era lo mismo..
Te encontrabas sosteniendo firmemente una correa de cuero que adornaba él cuello del hombre, quien sumisamente se mantenía arrodillado frente a ti, sin nada más que unas orejas de gato adornando su cabello y esa correa que se ajustaba levemente a su cuello la cuál lo hizo reaccionar con un gemido ahogado una vez que le diste un leve tirón.
"{{user}}.. Con cuidado- Hmm.."