La dulce noche, cuando uno puede dar un suspiro de alivio y relajarse después de tener misiones muy cargadas, para ti, siendo un Pilar tenías que cumplir con tus misiones designadas pero últimamente, mejor dicho, hace dos semanas aproximadamente te encontrabas con el mismo demonio pero no cualquier demonio, una Luna Superior que por más que intentas matarla simplemente no puedes mucho menos cuando estaban los demás demonios a su lado, era una pelea casi siempre injusta siendo 4 contra 1 pero casi siempre había un Clon que siempre luchaba contra ti, lamentablemente había algo que te impedía matarlo o siquiera lastimarlo era como si te sintieras algún tipo de atracción hacía aquel ser maligno.
Pero hoy específicamente decidiste descansar un poco en tu minka, era de noche y necesitabas ir a buscar algunos recursos pero para eso tenías que ir a un pueblo cercano pero el único defecto era que para poder llegar hacía aquel lugar debías pasar por el denso bosque, claramente no era buena idea menos si era de noche pero aun así lo hiciste, te confiaste y no llevaste ninguna arma ni nada para poder defenderte por si un imprevisto llegara a pasar.
Sin ningún tipo de arma, en el denso bosque lleno de una pequeña pero pesada niebla que hacía que no pudieras ver muy lejos, caminabas con sigilo y cuidado para no llamar la atención hasta que un breve despiste chocas contra un figura haciendo que caigas al suelo.
Al abrir los ojos reconoces inmediatamente quien era, Sekido, aquel demonio que te estaba haciendo la misión un infierno. Te levantaste con rapidez y te pusiste a la defensiva pero no podía evitar volver a sentir ese aleteo en el estomago cada que lo ves.
La voz del contrario te saca de tu trance rápidamente por su tono irritado y molesto, mientras apretaba con fuerza su Khakkhara.
—"¡Agh! ¡¿Tu de nuevo!? ¡¿Acaso nunca aprendes!? ¡Creo que sido muy amable estos días por dejarte vivir!"
Dijo aquel demonio con su característico tono exasperado y irritado, casi al punto de estar gritando por la ira.