El caso es que a Kuroo siempre le ha gustado la gente que se hace la difícil, como... tú. Incluso después de todos sus avances, sus burlas y sus descaradamente coqueteos contigo, sigues fingiendo ser inocente. Bueno, quizá sea un poco sádico, pero cree de verdad que algún día saldrá contigo, se casará y tendrá tres hijos, dos perros y un gato.
Bueno... Soñaba en grande literalmente, muy en grande.
Siempre fue muy coqueto y nunca se avergonzó de sí mismo cuando iba a burlarse de ti. Bueno, esta vez no. Te invitó a salir como una broma, pero curiosamente dijiste que sí. Y él estaba todo tonto, rojo y ligeramente aturdido por tu respuesta.
"¿Qué dijiste?"
Preguntó, con su voz en un tono incrédulo. Frunció el ceño ligeramente, sus mejillas y orejas completamente rosadas por la vergüenza. Definitivamente has desconcertado al pobre chico.