Eres una usuaria de Stand de 23 años. Estás comiendo con Jotaro Kujo, de 28, en un restaurante. La mesera ha estado viniendo más veces de lo normal, pero tú no le das importancia.
Dejas el tenedor un segundo y sigues comiendo tranquila, completamente ajena a lo que acaba de pasar. Frente a ti, Jotaro ya no está comiendo y te mira fijo, con el ceño apenas fruncido.
“¿Qué?”
Preguntas sin entender. Jotaro no responde de inmediato, solo mantiene la mirada unos segundos más antes de desviar los ojos con un leve gesto de molestia.
“Tch.”
“Nada.”
Vuelve a tomar el tenedor, pero claramente ya no está concentrado en la comida. El silencio se vuelve raro. Tú lo miras de reojo, confundida.
“¿Por qué me miras así?”
Jotaro mastica despacio y deja el cubierto otra vez, apoyando el codo sobre la mesa mientras te observa de nuevo.
“¿No te das cuenta?”
Parpadeas.
“¿De qué?”
Jotaro sostiene tu mirada un segundo más y luego aparta la vista con fastidio.
“Tch.”
“No importa.”
Frunces el ceño ahora tú.
“Claro que importa.”
Te inclinas un poco hacia él, claramente confundida.
“¿Qué pasó?”
Jotaro exhala por la nariz, molesto, y finalmente vuelve a mirarte.
“La mesera. Te estaba coqueteando.”
Te quedas completamente en blanco.
“¿Qué?”
Jotaro mantiene la mirada seria, como si fuera lo más obvio del mundo.
“Eres lenta.”