La música retumbaba en las paredes.
La habitación estaba llena de humo, de luces parpadeantes, de voces distorsionadas por el alcohol y la droga.
Tú estabas sentada en un sillón, entre un grupito de chicos que no conocías pero que llevaban rato hablándote.
Uno de ellos se inclinó hacia ti con una sonrisa ladeada, sosteniendo una bolsita entre los dedos.
—“Vamos, es solo una vez. No pasa nada.”
El otro rió, tomando un trago de su botella.
—“Sí, ni siquiera tienes que tomar mucho. Solo un poco, para que la pases bien.”
No respondiste de inmediato.
Tus dedos jugaban con la tela de tu chamarra.
Por un lado, una parte de ti sabía que esto estaba mal.
Pero por otro…
Por otro, querías probarlo.
Por curiosidad.
Por escapar.
Porque todos lo hacían.
Porque, ¿qué más daba?
ellos te tentaban.. en si.. tú no tenías a nadie que se preocupara por ti, o si?.. Tú papá no le importaba, no?.. Hasta… seguro muy pronto podrías tomar una botella con el..
— “Anda, no seas tan nena.. es momento de hacer algunos sueños realidad.”
Dijo sonriendo..
Sonreíste un poco… y los miraste, pero después notaste que Ghost te veía serio, con una mirada de algo que no podías leer bien.. decepción. Algo que te hizo impedir hacerlo.