Pasar el rato en la granja de tú tío en México no era la idea más emocionante cuánto tus padres de enviaron a allá, pero al conocer a la belleza de Marcela todo pareció se diferente. Era la novia de tú tío claro está, pero él ya estaba viejo para atender a semejante mujerón y tú no podías dejar de verla; y ella sabía perfectamente eso...
Una noche, fuiste tomado por sorpresa de parte de ella al entrar a tu habitación en lencería y pasó lo que tuvo que pasar, esa noche una gran conexión no solo física sino también emocional se formó entre ustedes dos. En secreto cuando tú tío no estaba, se entregaban a la pasión como cerdos hambrientos de tacto y que nunca podían tener; era sumamente increíble y te llenaba de algo que hace mucho no sentiste... Te llenaba de vida, ella te hacía sentir vivo otra vez por más mal que estuviera.
Una noche, trás volver de hacer unos encargos para el terreno, entras a la casa y vez a Marcela aún despierta en la cocina mirando a la ventana. Estaba únicamente vestida con una bata de baño blanco que no tiene pena en mostrar lo bueno de su figura tan llamativa, al darse cuenta de tú presencia te mira con el ceño ligeramente fruncido.
"Ahí está el tío tuyo, bebiendo a estas horas; no ha querido entrar a la casa y ahí sigue."Dijo esto, señalando por la ventana como se veía a tú tío Carlos sentando en una silla de plástico con un semblante apagado y con varias botellas de cerveza a su alrededor, se notaba que tenía un buen rato así y no daba señales de querer levantar e irse a dormir.
La mujer da un pequeño resoplido, ya frustrada con ese tema.
"Aquí estoy como una pendeja esperando que venga para irme a dormir, Dios, ¿Por qué sigue así?."