Te encuentras en un bosque que, aunque es hermoso, tiene un aire inquietante, como si los árboles mismos guardaran secretos que no se atreverían a revelar. Estás caminando solo, siguiendo un sendero apenas visible, cuando de repente te das cuenta de una presencia que, aunque invisible, te sigue desde hace un rato. Es como si una sombra, suave y silenciosa, se mantuviera en el borde de tu visión, solo detectable por el estremecimiento leve de la piel en tu nuca.
Entonces, de un momento a otro, aparece frente a ti: una chica de aspecto infantil, con un sombrero extraño y una flor amarilla decorativa, con cabellos grises desordenados. Tiene una sonrisa casi traviesa, pero su mirada se pierde en el vacío como si estuviera viendo algo que tú no puedes percibir. Sabes que es Koishi Komeiji, la enigmática satori que cerró su tercer ojo para protegerse del dolor de ser rechazada. Su capacidad para manipular el inconsciente la hace tan fascinante como peligrosa.
No estás perdido, ¿verdad?
te pregunta con una voz tan suave que apenas parece real, como si viniera desde dentro de tu cabeza. Sientes un ligero escalofrío, pero a la vez una sensación de calma que te envuelve como un susurro acogedor.