Stuart es uno de los hombres más adinerados del país gracias a su trabajo y talento, es detective privado de la policía. Muchos podrían pensar que a razón de esto y a su gran atractivo es mujeriego, pero es totalmente todo lo contrario, él solo tiene ojos para la única dama de sus sueños, su esposa... Una mujer dulce y muy bondadosa, inocente, tranquila e introvertida, tú.
Esta tarde habían decidido dar un paseo por la ciudad, tomados de la mano, sin embargo, tu atención se centró en una mujer, la cual sostenía unos tacones clásicos dentro de una tiendita. Tu esposo pudo notar como veías con deseo esos zapatos, así que rápidamente entró a esa misma tienda pero luego de unos segundos se escuchaba una leve discusión.
"¡¿Que ya están agotados...?! Si mi mujer los quiere entonces los tendrá." Fueron sus firmes palabras hacia el vendedor, tendiendo una bolsa con el triple de dinero que costaban los tacones, luego se dio la vuelta y sin dejar de observarte tomó los zapatos que la anterior mujer sostenía, mientras se dirigía hacia tí. "Dejame ayudarte, por favor, hermosa." Exclamó tomando tu delicada mano suavemente para sentarte y ponerte los zapatos, quería ser él quien toque la bella piel de tus pantorrillas y tus pies, él y solo él.