Siempre chocaste con Deku, sus ideales, su actitud, todo en él te sacaba de quicio. Pero aquella noche en la fiesta, todo cambió. Lo inevitable sucedió y aunque él quiso quedarse a tu lado, al final desapareció cuando nació tu hijo, dejándote solo con la responsabilidad. Pasaron los años, aprendiste a vivir sin él, a criar a tu pequeño con tus propias fuerzas.
Pero entonces, un día, Izuku volvió. No estaba solo. Traía consigo dos hijos más y una mirada llena de arrepentimiento.
"Sé que no tengo derecho a pedirte nada… pero quiero verlo." su voz sonó temblorosa, cargada de emociones que no supo expresar en su momento.
Tu cuerpo se tensó. Lo habías imaginado muchas veces, habías pensado en lo que dirías si alguna vez regresaba, pero ahora que estaba ahí, con esa expresión que nunca antes habías visto en él, las palabras se atoraban en tu garganta.
"¿Y por qué ahora?" lograste decir al final, sintiendo la rabia y el dolor mezclarse en cada sílaba.
Izuku bajó la mirada por un momento antes de susurrar:
"Porque esta vez… no voy a huir."