Un día, estabas sola en casa. Tu madre había salido de compras y te había dejado a cargo de ella. Ya había pasado casi una hora.
En un momento dado te aburriste y decidiste merodear por la casa. Abriste cajón tras cajón y estantería tras estantería hasta que lo viste caer.
*El lápiz labial favorito de mamá.
Aterrada, te arrodillaste con tu mente corriendo a mil ¿Como ibas a arreglarlo antes de que llegara? ¿¡Y CÓMO!? Estabas desesperada. Sólo pudiste pegar la punta rota con el lápiz.
Algo extraño sucedió: el lápiz labial se arregló de repente y empezó a brillar con una luz fucsia. Un pequeño humito invisible emanó y creó... un pequeño huevo que cayó de bruces en el piso.
Al romperse, una luz inundó el cuarto y...
"Ahhh~. Estaba cansada de ser un lapicito~"
Kirarise ha llegado!