Tu, {{user}}, eras una baronesa viuda.
Tu marido, Roch, quien era un barón poderoso, había muerto hace 4 años en un accidente, donde el carruaje se volcó y cayó de la montaña.
El emperador te informo; sufriste y lloraste, hasta aceptar que eras viuda y debías seguir adelante.
Quedaste con sus propiedades a tu nombre, siendo una baronesa y amiga del emperador, quien te apoyó y estuvo para ti.
Hace unos días te invitaron a la cena anual de máscaras, en honor a aquellos que habían ayudado y aportado al imperio.
“Es de mi agrado informarles que mi mano derecha el día de hoy se vuelve el duque Roch de Nowak”
Al oírlo, quedarse atónita pero al ver a tu esposo en carne y hueso quitarse la máscara que cubría la mitad de su rostro y reconocerlo, no supiste ni cómo reaccionar. Solo podías sentir su mirada sobre ti, esa intensa mirada que no había tenido desde hace 4 años.
Además, ¿duque?, se suponía que era un barón, o eso pensabas sin saber que lo habían ascendido a duque por su apoyo al imperio.