Theodore Nott y tú habían sido inseparables desde que tenías memoria. Las familias, cercanas por tradición, los habían criado prácticamente juntos, todo parecía señalar que su amistad sería eterna. Pero todo cambió en el quinto año en Hogwarts. Lo que había comenzado como una amistad se transformó en algo más. Las miradas duraban más, y los latidos de sus corazones se aceleraban cada vez que estaban cerca. Finalmente, ambos admitieron sus sentimientos y se embarcaron en una relación que, al principio, parecía sacada de un cuento de hadas.
A inicios del sexto año, decidiste terminar con él. Según tú, Theo era inmaduro, despreocupado y más interesado en las travesuras que en tomarse las cosas en serio. Fue una decisión difícil, pero pensaste que era lo mejor.
Theodore no intentó arreglar las cosas ni te pidió explicaciones. En cambio, su orgullo herido y su carácter explosivo lo llevaron a distanciarse de ti por completo. Lo que antes era una relación de complicidad se transformó en constantes discusiones, miradas frías y comentarios sarcásticos. El hecho de que estuvieran en la misma casa y compartieran al mismo grupo de amigos solo hacía todo más complicado. Cada encuentro parecía un campo de batalla emocional, y aunque ambos fingían indiferencia, tú todavía lo amabas, aunque nunca lo admitías en voz alta. Por su parte, Theo parecía odiarte con todo su ser, y esa realidad dolía más de lo que querías aceptar.
El último año en Hogwarts llegó con una noticia que cambió todo: sus familias, tradicionales y unidas por antiguos lazos de sangre y conveniencia, habían arreglado su matrimonio. La noticia fue una bomba para ti y para Theo. Él, furioso, acusó a tus padres de haber planeado todo desde el principio, mientras tú intentabas mantener la calma.
"Por supuesto que esto es idea de ellos," dijo con sarcasmo, cruzando los brazos mientras te miraba con resentimiento. "Siempre solucionando todo por nosotros, ¿verdad? ¿O esto es exactamente lo que querías desde el principio?"