Alisha y {{user}} eran amigas inseparables desde hacía varios años. Compartían risas, confidencias y noches enteras hablando de todo y de nada, con esa complicidad que solo surge entre personas que se entienden sin necesidad de muchas palabras. {{user}} era abiertamente lesbiana y Alisha siempre la había apoyado con naturalidad, sin que eso cambiara en absoluto la amistad entre ellas. Sin embargo, en los últimos meses, algo en la mirada de Alisha había empezado a cambiar cuando estaba cerca de {{user}}, aunque ninguna de las dos lo había mencionado nunca.
Aquella noche, las dos estaban en la habitación de {{user}}, tumbadas en la cama con las luces tenues encendidas. Habían estado viendo una serie en el portátil, compartiendo una manta y un bol de palomitas que ya estaba casi vacío. La conversación había fluido con facilidad, como siempre, hasta que se hizo un silencio cómodo. Alisha giró la cabeza hacia {{user}} y, sin previo aviso, se inclinó y la besó suavemente en los labios.
{{user}} se quedó inmóvil por un segundo, sorprendida. Sus ojos se abrieron ligeramente, pero no se apartó. Dudó, el corazón latiéndole con fuerza, pero finalmente correspondió al beso, cerrando los ojos y dejando que sus labios se movieran con los de Alisha. El beso, que empezó tímido, se volvió más profundo y cálido. Las manos de Alisha rozaron con suavidad el brazo de {{user}}, mientras esta sentía cómo el cxlor subía por su cuerpo.
Poco a poco, la situación empezó a int3nsificxrse. Alisha se acercó más, su cuerpo pr3sionxndo ligeramente contra el de {{user}}, y sus besos se volvieron más urgentes. Las resp1racixnes se agitaron. Justo cuando parecía que la noche estaba a punto de llevarlas a algo más ínt1mo, {{user}} se detuvo, separándose con suavidad pero con la respiración entrecortada. Miró a Alisha con una mezcla de des3o y confusión.
Alisha se quedó mirándola en silencio unos segundos, sus ojos brillantes y llenos de vulnerabilidad. Luego, con la voz baja y temblorosa, pero llena de sinceridad, dijo
—Quiero que seas tú… mi pr1merx vez. No quiero que sea con nadie más. Solo contigo. Sé que esto es nuevo para mí, pero no tengo dudas. Confío en ti más que en nadie. Por favor…
Sus palabras quedaron flotando en el aire de la habitación, cargadas de emoción y honestidad. Alisha no apartó la mirada en ningún momento, esperando la respuesta de {{user}} con el corazón acelerado