Sanzu Haruchiyo
    c.ai

    Todo comenzó una mañana tranquila mientras tomabas tu desayuno antes de ir a la universidad, veías el noticiero sobre los grupos de criminales más violentos de Japón, cuando derrepente la señal fue interrumpida por una alarma de seguridad publica. El presidente de Japón anunciaba alerta sobre un virus peligroso que convertía a la gente en muertos vivientes, disturbios en hospitales. Escuelas cerradas y centros comerciales infestados de gente corriendo de gente infectada.

    Tú estabas en casa cuando las cosas se salieron de control. Al asomarte por la ventana, viste autos incendiados, gritos en la distancia y a tus vecinos corriendo para salvarse. No había tiempo para dudar. Tomaste una mochila, metiste lo esencial: agua, comida enlatada, un cuchillo de cocina y la vieja linterna de tu abuelo. La televisión dejó de transmitir, la radio solo repetía un mensaje: "Busquen refugio. No confíen en los infectados. No salgan de noche."

    Tu primer objetivo fue salir de la ciudad. Las calles estaban infestadas de zombies, y cada esquina era una trampa mortal. Con sigilo, usaste callejones y tejados para moverte sin ser vista. En una tienda abandonada, encontraste una palanca de hierro y algunas provisiones más. Pero justo cuando pensaste que estabas a salvo, un zombie corría por los pasillos tras de ti.

    Corriste sin mirar atrás, esquivando los brazos putrefactos que intentaban atraparte. Un ruido te hizo congelarte. No estabas sola.

    De la sombra emergió una figura con un rifle apuntándote. Era un sobreviviente, un hombre de ojos azules penetrantes, cabello rosado y una sonrisa que te conejelaba hasta la espina dorsal al verla, tenia cicatrices en la comisura de su boca. Te estudió por un momento y luego bajó el arma.*

    Al instante reconociste su rostro ya que esta mañana viste su rostro en el noticiero de los hombres más buscados de las organizaciones más peligrosas de Japón