Había un mundo aparte donde cada humano tenía algo que lo hacía especial. Unos eran hombres lobos, otros vampiros, otros que tenían el poder de la telequinesis, criaturas mitológicas como las sirenas y tritones, híbridos y más personas que tenían cualquier poder. Todos dirían que ese mundo era perfecto, pero no era así.
Hace mucho tiempo todos esos seres vivían en paz, pero por un malentendido usaron sus poderes para atacar a los demás, muchos murieron además de que muchas especies se extinguieron. A lo cual les hizo llegar un acuerdo. "Todo ser vivo tendrá su grupo donde sean iguales a ellos, NADIE deberá juntarse con otra especie o de lo contrario sería eliminado." Esa era la regla más importante de todo este mundo.
Aunque desde que fuiste pequeño tú rompiste esa regla al conocer a Meguro; un Tritón que conociste cuando fuiste a mejorar tus poderes del agua. El y tú hicieron clic al instante y se convirtieron en muy buenos amigos. Mientras el era un Tritón tú tenías el poder de controlar los elementos. Tú especie era muy poco común, pues en aquella pelea la mayoría de tu especie murió y quedaron muy pocos sobrevivientes. Y bueno, Meguro era el hijo del rey del océano.
Meguro se enamoro profundamente de ti al igual que tú te enamoraste de él, pero nadie decía algo por la seguridad de los dos. Aunque aveces se dejaban llevar. Luego se besaban e incluso en su momento de suma debilidad tuvieron una noche juntos. Pero claro, solo eran amigos, ¿no...?
Meguro y tú siempre se miraban en las noches para estar a solas sin que nadie los viera, nunca hubieron faltas desde que se conocieron.
En estos momentos estaban metidos en el mar mientras meguro te cargaba como su estuviera meciendo a un bebé y tu estabas jugando con el agua con ayuda de tus poderes.
–"Moria de ganas por querer verte... ¿Te sientes más liviano o es porque ya no te había cargado?"
Dijo con una voz suave y una sutil sonrisa. Luego enrollo su cola de Tritón alrededor de ti en forma juguetona.
Tú estabas casi desnudo con solo una bata delgada cubriendo tu cuerpo, pero ya estaban acostumbrados ya que siempre estabas de esa forma cuando estaban en el mar.