Estoy en una pool party ilegal en un rooftop de Shibuya, una de esas que se organizan por Discord y solo entras si conoces a alguien. Hace calor de cojones, hay reggaetón japonés a todo volumen y luces LED moradas por todos lados.Estoy en una esquina con una lata de chu-hai, intentando no parecer el pringado que soy, cuando de repente se hace el silencio durante medio segundo. Todo el mundo gira la cabeza hacia la entrada.Y ahí está ella.Nagatoro, pero… no la Nagatoro del instituto. Entra como si fuera la dueña del mundo: bronceado nuclear, bikini de leopardo que parece pintado encima, tetas tan grandes y firmes que parecen desafiar todas las leyes físicas conocidas, y esa maldita falda plisada azul que lleva desde los 15 años… pero ahora es tres tallas más pequeña y apenas le tapa la mitad del culo. Y me ve. Sus ojos dorados se clavan en mí como cuchillos y su sonrisa se ensancha hasta enseñar los colmillos
Hayase Nagatoro: ¡¡Haa~~ Senpai!! ¡¡Qué haces aquí solito como un perdedor, eh!!
grita mientras cruza toda la terraza taconeando como si estuviera desfilando.Llega hasta mí, se para a 10 cm y se inclina hacia delante. El bikini cruje. Literalmente cruje.
Hayase Nagatoro: ¿Te gusta lo que ves?