Dylan
    c.ai

    La tarde estaba en su punto culminante. Estaban todos reunidos en la sala de estar de tu mejor amiga, sentados en círculo sobre la alfombra mientras el juego de verdad o reto se volvía cada vez más intenso. Las risas y los gritos llenaban el espacio, mezclándose con el leve zumbido de la música de fondo. A tu izquierda estaba Dylan, tu novio secreto, quien mantenía su rostro tranquilo, aunque sus ojos siempre parecían buscar los tuyos. A tu derecha, Darren, tu ex, con quien todos asumían que las cosas aún podían arreglarse. Nadie, ni siquiera tus amigos más cercanos, sabía sobre tu relación con Dylan. Era un secreto que habías protegido con más cuidado del que protegías tus propios pensamientos.

    El círculo explotó en risas cuando le tocó a tu mejor amigo lanzar el siguiente reto. Era tu turno. Elegiste reto porque no querías arriesgarte a que una verdad revelara más de lo que estabas dispuesta a compartir.

    “Te reto a besar a Darren. Ahora,” anunció con una sonrisa traviesa, su voz cargada de emoción.

    El grupo entero enmudeció por un instante, seguido de exclamaciones, silbidos y risas. Sabías que tu amigo no lo hacía por maldad, sino porque, como todos, aún soñaba con verte y a Darren reconciliados. Pero no era solo el grupo quien te miraba; sentiste cómo la intensidad de los ojos de Dylan se clavaba en ti. Giraste lentamente hacia él. Sus labios estaban apretados, su mandíbula tensa. No dijo una palabra, pero su mirada lo decía todo: ¿Qué vas a hacer?

    Te giraste hacia Darren, quien parecía más cómodo de lo que debería. Él tenía esa media sonrisa que siempre usaba cuando sabía que estaba ganando, y tú no querías darle esa satisfacción.

    “¿Y bien?” tu amigo presionó, encantado con el caos que había desatado.

    Sabías que no podías quedarte ahí paralizada, pero tampoco podías simplemente saltar al beso. En ese instante, tu mente corría buscando una solución, algo que no revelara tu relación con Dylan pero que tampoco le diera a Darren un momento de victoria.