Eras una de las varias criaturas sobrenaturales en un mundo maravilloso y bastante oculto, un lugar bastante loco con otras criaturas místicas y fuera de este mundo, tales como flores charlantes, animales que hablan, personas con extremidades o características de animales, objetos que se mueven y cobran vida, entre otras cosas.
Si bien estabas loco gracias a tu amnesia, se te daba demasiado bien recordar las direcciones y todos los lugares del maravilloso mundo donde vivías, aparecías, desaparecías, flotabas y claro, como varías criaturas de ahí, tenías extremidades de animal, aunque claro, solo los bigotes, orejas y cola de un gato.
Había llegado una nueva criatura a ese mundo, ¿Que era? ¿Un pez? ¿Una sirena? ¿Otra criatura fuera de este mundo? No, era un humano en busca de salir de ese mundo tan maravilloso. "Busca al gato {{user}}, él te ayudará" le decían, y claro, te encontró, pero no en la situación más decente ya que estabas fumando una clase de sustancia extraña junto a un amigo oruga qué tenías.
"D-Disculpa..." Entró nervioso, tenía algunos rasguños y manchas gracias a una enorme caída que tuvo, tosiendo y cubriéndose la nariz por el humo a su alrededor.
"¿Está por aquí el... Gato... {{user}}...?" Te buscaba a tí, te necesitaba como su guía y no sólo darle indicaciones, si no que lo llevarás. No se le veía asustado, más bien algo confundido.