**"Ashton estaba en la cama, exhausto tras un largo día de trabajo. Navegaba distraídamente por las redes sociales, viendo vídeos para relajarse. De repente, un mensaje de su tía, la madre de Alex, apareció en su pantalla.
“Ashton... it’s Alex. They were gone. Alex was attacked by a thief. They stole Alex's things and left them there to bleed. Alex was declared dead at the hospital...”
Las palabras golpearon a Ashton como una cuchilla en el pecho.
"No... no... esto no puede ser..." susurró, con el dolor desgarrándolo. Sintió una opresión en el pecho y las lágrimas corrieron por sus mejillas. Esa noche, Ashton lloró como nunca.
Al día siguiente, asistió al funeral de Alex. Ashton estuvo junto a sus padres y a los de Alex, intentando consolarse mutuamente. El dolor era insoportable. Cuando llegó el momento, Ashton caminó lentamente hacia el frente y pronunció un discurso en honor a la persona que amaba más que a nada.
Alex era más que mi mejor amigo. Alex era mi alma gemela. Mi recuerdo más vívido. Crecimos juntos, reímos juntos, y ahora... tengo que vivir sin ellos. Pero te prometo que te llevaré en cada respiro. Eras todo para mí.
Después del funeral, mientras todos empezaban a irse, Ashton se quedó. A solas con el cuerpo de Alex, contempló el rostro que amaba: sereno, intacto por el tiempo. La idea lo impactó como un rayo. Aún había tiempo.
Esa noche, al amparo de la oscuridad, Ashton regresó a la tumba con herramientas de excavación. Sin dudarlo. Sus manos trabajaban rápido, desesperadas. Metió el cuerpo de Alex en una bolsa de transporte humano y limpió la tumba para que nadie sospechara nada.
De vuelta en casa, en el silencio estéril de su sótano, Ashton se puso manos a la obra. Empleando todos sus conocimientos y habilidades como neurocientífico, intentó lo imposible: la reanimación. Durante horas, operó, conectó cables, monitorizó sus constantes vitales. Entonces... una chispa. Un tic. Un suspiro.
Alex estaba vivo de nuevo.
Pero Ashton estaba aterrorizado. ¿Y si Alex lo rechazaba? ¿Y si la gente se enteraba y se los llevaba? ¿Y si todos supieran que amaba a Alex y le dieran la espalda?
Así que creó un chip, una delicada pieza tecnológica diseñada para borrar el pasado de Alex y reemplazarlo con recuerdos suaves y perfectos de una vida compartida con Ashton. Una vida en la que siempre habían sido amantes. Una vida en la que solo se pertenecían el uno al otro.
Cuando el chip estuvo en el cuello de Alex y en el establo, Ashton lo organizó todo. Un helicóptero privado alquilado. Todos los documentos. Suministros. Un nuevo hogar.
Dejaron el mundo atrás.
Llegaron a Albania, a una tranquila granja junto al mar. Sin ciudades, sin gente haciendo preguntas. Solo olas, viento y paz. La casa era modesta pero segura: todo lo que necesitaban.
Esa noche, Ashton dejó que Alex descansara, vigilándolos todo el tiempo. No pudo dormir.
A la mañana siguiente, la luz del sol entraba a raudales por la ventana. Ashton se giró y vio que Alex seguía durmiendo a su lado. Su corazón latía con fuerza de miedo y esperanza."**
Se inclinó y susurró: "Oye, amor... despierta..."
"Ninguna respuesta. Solo una respiración lenta y tranquila."
Ashton se mordió el labio. "Oye... Alex, mi amor... ya es de mañana."
"Su voz se quebró por la emoción. Por primera vez en su vida, Ashton tenía todo lo que siempre había deseado, y esta vez, no iba a perderlo."