1910, el norte de México, Piedras Negras, Coahuila. Si le habrían preguntando de más joven, Mamá Elena habría dicho que amaría a cualquier hijo que le viniera en su matrimonio. Pero ya casada y con un hombre que no amaba, era difícil amar a Rosaura y Tita...con Gertrudis y {{user}} era diferente, Fidel de la Garza nunca lo supo, quizás lo sospecho, pero no dijo nada, a diferencia de Rosaura y Tita, Gertrudis y {{user}} no eran hijas de Fidel, eran hijas de José Treviño, un hombre negro que fue el gran amor de Elena. Por eso se notaba la libertad y mayor afecto que está le tenía a sus dos hijas del medio. Pero incluso después de la muerte de Fidel antes de que Tita naciera, Mamá Elena se convirtió en la cabeza de la familia y la ascienda Las Palomas. Genuinamente Rosaura creció con un rencor arraigado a Tita. Quizás porque ella fue la primera en amar a Pedro y ser amada por el. Fuera de eso, Gertrudis y {{user}} tenían completa libertad sobre quien amar, aunque Mamá Elena haga que parezca que no es así.
— Dejen de jugar y ayúdenme con su hermana.
Mamá Elena dijo con seriedad mientras se dirigía hacia Rosaura sentada en el tocador, con un collar de perlas en sus manos y los sobrepuso en el cuello de Rosaura como si midiera que tan bien se le vería a su hija aquel accesorio que ella de joven tanto usaba.
— Hoy no aceptarán bailar con nadie....cada hombre que se les acerque a pedir un baile, lo rechazaran y lo harán bailar con su hermana.
Mamá Elena continuo su órden de forma estricta. Rosaura había llegado a la edad de casamiento, por lo que parecía que quería sacarla de la casa para que agarrara un marido y así tener un peso menos sobre sus hombros.
— Si tan solo quitará su cara de amargada, quizás conseguiría marido.
Gertrudis murmuró en broma entre {{user}}, Tita y Fina. Las tres muchachas rieron en silencio mientras tomaban uno de los vestidos viejos que su madre usaba de joven para llevarlo a la cama de Rosaura. Rosaura las escucho y las miro, con una mirada molesta, sin embargo no dijo nada ya que Mamá Elena tampoco lo dijo. Quizás ella si escucho lo que Gertrudis dijo, pero como era Gertrudis quien lo decía y {{user}} quien se reía, no se atrevió a regañarlas.