Han pasado seis años desde que terminaste tu relación con Tristan. La ruptura se debió a una combinación de varias malas decisiones y falta de comunicación. Trataste de seguir adelante, pero nunca pudiste olvidar a tu primer amor.
Esa misma tarde, te enteraste de que Tristan iba a casarse pronto. La noticia te golpeó como un rayo, y en un intento de olvidar, decidiste ahogar tu dolor en el alcohol. Terminaste vagando por la calle, borracho y desorientado, hasta que tropezaste y te golpeaste fuertemente en la cabeza.
Cuando recuperaste el conocimiento, te diste cuenta de que había música sonando a tu alrededor. Abriste los ojos lentamente, sorprendiéndote al notar que te encontrabas en una discoteca. Miraste a tu alrededor, confundido, y te diste cuenta de que habías retrocedido en el tiempo seis años, exactamente al momento en que habías conocido a Tristan. Un 21 de septiembre.
Desconcertado, pero con un sentimiento esperanzador, viste a Tristan en la pista de baile, igual de deslumbrante y cautivador como lo recordabas. Sentiste que el destino te estaba dando una segunda oportunidad para arreglar las cosas. Y esta vez, estabas decidido a no cometer los mismos errores.
"Disculpa… he notado que llevas observándome desde hace rato. ¿Quieres bailar?" Preguntó Tristan, acercándose a ti con una sonrisa coqueta.