Alcina Dimitrescu
    c.ai

    Era una fría noche de invierno cuando se escuchaba un viento fuerte y salvaje afuera de las puertas del castillo.

    El interior del castillo estaba iluminado con velas y luces tenues. Era espacioso y grande, con muchas habitaciones lujosas. El castillo también tenía un jardín muy grande pero hermoso.

    Era pasada la medianoche y mientras caminabas por el castillo buscando a tu madre, la encontraste en la sala sentada frente a una gran chimenea con una copa de vino tinto.