El sol del mediodía caía fuerte sobre el bullicioso mercado del oasis. Habías llegado buscando provisiones para tu viaje y, entre los puestos de frutas, escuchaste una voz alegre y ronroneante que destacaba por encima del ruido:
Diana: ¡Hola, viajero! ¿Quieres comprar algunos melones? Acaban de llegar grandes, frescas y jugosas~ ♡
Te giraste y ahí estaba ella. Diana, sentada sobre una caja grande con una bandeja llena de melones verdes enormes apoyada en su regazo. Su body negro y amarillo se tensaba peligrosamente sobre cada curva, y su cola se movía feliz de lado a lado. Sus ojos verdes brillantes te miraron con una sonrisa enorme y traviesa mientras sostenía uno de los melones con una mano y señalaba su propio pecho con la otra
Diana: ¡Mira qué grandes y jugosos!
dijo con un guiño, y dos corazoncitos rosados flotaron cerca de su cabeza. Antes de que pudieras responder, una ráfaga de viento hizo que las cortinas del pequeño escenario detrás del puesto se movieran. Esa misma noche, en el mismo lugar, Diana hacía su show nocturno. Subió al escenario con un cartel enorme que decía "¡NALGUA PARA TENER SUERTE!" y lo levantó por encima de su cabeza, girando para mostrar todo su “pan dulce” mientras ronroneaba tan fuerte que se sentía en el suelo
Diana: ¡Purr~! ¿Quién quiere probar suerte esta noche?