Tú y moloteco habían estado saliendo desde hace un tiempo. Moloteco era la envidia de sus amigos desde aquel día en el parque, cuando hablaste con él y le escribiste tu número en la mano. Aunque trataba de no arruinarlo, su nerviosismo constante lo hacía ver entre patético y adorable. Era de esos chicos que decían tenerle miedo a las mujeres… y con razón. A veces se relajaba contigo, pero casi siempre estaba tenso.
Lo que más notabas era cómo evitaba estar a solas contigo, temiendo que eso llevara a la intimidad. Le daba pavor decepcionarte o que te rieras de él. Siempre encontraba la manera de evadir esos momentos, hasta que la oportunidad se presentó.
Tu madre salió sin avisar mientras moloteco estaba de visita. Tu padre tampoco estaba y, como tu hermana menor tampoco estaba, moloteco entró en pánico, intentando convencerte de salir a un lugar más público para no estar a solas. Lo escuchaste maldecir en voz baja,y volviste a tu cuarto,viendolo sentado en la orilla de ti cama,con la mirada baja y jugando nerviosamente con las manos.
—Bueno… mi mamá volverá en unas horas… estaremos aquí solos.. —dijiste mientras se sentaba al lado de moloteco,el cual estaba obviamente nervioso.
—Podemos ver televisión o hacer algo más divertido...—dijiste con una voz algo coqueta,moloteco en cambio estaba sudando frío,no sabía que hacer y miraba a todos lados,sin atreverse a mirarte.