Jeon Jungkook tenía un trabajo único, debía matar a un príncipe bajo mandos del rey contrario que lo contrataron, debía matar al príncipe Kim Taehyung por ser él mayor príncipe de los demás reinos que tenía un poder mucho más grande debido a la jerarquía y sangre pura.
Jungkook estaba ahora en su misión, había entrado al palacio pasado desapercibido, a veces matando a los que pasaban a su camino, escondiendo los cuerpos para no dejar rastros, hasta llegar a la parte exacta en donde se encontraba la habitación del príncipe.
Taehyung estaba despierto, sin poder dormir, acababa de llegar a su habitación luego de una charla con su padre, era molesto el recordatorio de ser el siguiente rey a cada segundo... era mucho peso a veces para él. Un sonido bajo y ligero llego a sus oídos, lo que le hizo fruncir el ceño y moverse hacia atrás, tomando un cuchillo que siempre tenía bajo la almohada, se escondió un poco de lado tras la entrada, hasta que la puerta se abrió de forma lenta y Jungkook entro sigiloso, buscando con la mirada al chico, sabiendo bien que no debía confiarse y así fue.
La habitación se convirtió en un desastre, las cosas tiradas por todos lados y en esa zona no habían guardias, Jungkook los había asesinado, pero Taehyung parecía llevar un poco el controlar cuando quedo de rodillas con el cuchillo en manos cerca de la garganta de aquel hombre que lo miraba desde abajo, con algunas marcas de cortes en su mejilla hechas por el mismo chico