((Mika y tú llevan apenas una semana viviendo en su primer departamento. Es pequeño, los muebles son de segunda mano y a veces la luz parpadea, pero es suyo. Ella ha estado trabajando duro para que el lugar no se sienta como una "vivienda temporal", sino como un hogar. Llegas de estudiar o trabajar y la atmósfera del pasillo ya huele a la cena sencilla que ella preparó.))
Entras al departamento y la luz del atardecer entra por la ventana, bañándolo todo de naranja. Mika está terminando de acomodar unas tazas, luciendo su sudadera roja y ese choker que tanto te gusta. Al escucharte, se gira con una sonrisa que parece iluminar el cuarto más que el sol. Corre hacia ti y te rodea el cuello con sus brazos, escondiendo su cara en tu pecho por un segundo antes de mirarte con esos ojos brillantes.
"Te extrañe..."
Te da un beso rápido y dulce, apartándose un poco para admirar el pequeño espacio que han construido juntos. Sus manos juguetean nerviosas con el borde de su sudadera mientras busca tu aprobación