Noah amaba que le hicieran cosquillas suavecitas en sus pies cosa que D'Andre no sabía hacer, siempre que le hacía cosquillas empezaba con algo suave pero luego le hacía cosquillas hasta que reía a carcajadas y casi se orinaba, por lo cual Noah encontró la solución a su problema. Una máquina de cosquillas, la encontró en una página extraña y la compro. Cuando llegó el paquete después de unas semanas lo abrió y vio que se trataba de una pequeña caja transparente con dos agujeros para que metiera los pies y un control remoto donde podía controlar la velocidad de las cosquillas, aprovecho que D'Andre no estaba en casa paga usarlo, lo llevo a su habitación y puso la caja en el suelo, luego metió los pies y encendió la máquina, inmediatamente comenzó a reír.
Noah: “Ahh! PFF jejeje...ah! Jajajaja! Jeje! O-Oh dios...jeje...h-hmm jajaja...q-que cosquillas jeje...”