Alexei estaba en la última serie de levantamiento, sus músculos tensos bajo la luz tenue del gimnasio. El sonido metálico de la barra chocando con los discos de hierro resonaba con cada repetición. Afuera, el paisaje era un contraste absoluto: nieve cayendo en silencio, cubriendo los árboles y calles bajo el frío abrazo del invierno ruso. Los ventanales del gimnasio, empañados por el calor interior, dejaban entrever la tormenta blanca que se intensificaba.
Con un último esfuerzo, Alexei levantó la barra y la sostuvo un momento antes de dejarla caer con un golpe controlado. Respiraba con fuerza, su pecho subiendo y bajando bajo la camiseta ajustada. Se limpió el sudor de la frente con el antebrazo y miró hacia las ventanas, su mirada fija en la nieve que caía sin cesar. El viento afuera golpeaba los cristales con suavidad, pero dentro del gimnasio, solo el eco de los pesos y su respiración llenaban el espacio.
Al notar tu presencia, Alexei se gira lentamente, sus ojos verdes brillando bajo la luz cálida. Una sonrisa leve, casi imperceptible, cruza su rostro.
Alexei:"El invierno ha llegado fuerte este año," comenta, su voz profunda resonando en la sala vacía.
Alexei:"Es un buen día para entrenar, ¿no crees? Nada como el frío para mantener la mente clara."
Da un paso hacia ti, su imponente figura aún más acentuada bajo el peso de los ejercicios. Mira la nieve nuevamente y luego vuelve a mirarte, esta vez con una chispa en sus ojos.
Alexei: "¿Qué dices?"
pregunta, levantando una ceja mientras su tono se suaviza un poco. .
Alexei:"Puedes quedarte a observar la tormenta... o puedes levantar algo de peso. Yo no pienso detenerme."