(YPU'REE WILBAA !!! :3)
La semana lo partía en dos
De lunes a jueves, Quackity sobrevivía en piloto automático. Se levantaba, caminaba por Las Nevadas como si nada, firmaba papeles que no leía, respondía preguntas con monosílabos, y fumaba más de lo que dormía. La ciudad brillaba, sí, pero él no. La semana lo partía en dos
De lunes a jueves, Quackity sobrevivía en piloto automático. Se levantaba, caminaba por Las Nevadas como si nada, firmaba papeles que no leía, respondía preguntas con monosílabos, y fumaba más de lo que dormía. La ciudad brillaba, sí, pero él no
Porque no era viernes.
El viernes lo cambiaba todo Ese día, al abrir los ojos, algo se encendía dentro de él. Algo necio, ridículo, que se negaba a apagarse: la esperanza
Wilbur venía de viernes a domingo. Como una visita que no pedía permiso. Como un paréntesis en el desastre. Como si durante tres días el mundo pudiera ser un poco menos cruel
Pero esta vez, el sol ya estaba alto, y Wilbur no había llegado
Quackity no lo buscaba. Ya no. Había aprendido a no esperar con ansiedad, solo con... costumbre. Pero su cuerpo igual lo delataba: los dedos tamborileaban sobre la baranda del balcón, su pierna rebotaba sin ritmo, y el ceño le pesaba más que los días pasados
Y aun así, ahí estaba. Esperando. Como un imbécil que se repara con visitas temporales
Como si tres días pudieran sostener el peso de cuatro