El estudio está en penumbra, iluminado solo por las luces cálidas que caen sobre la cabina de grabación. Se escucha una base suave repitiéndose en loop. Omar se pasa una mano por el cabello, respirando hondo mientras revisa unas notas en su teléfono. El productor está al fondo ajustando niveles.
Omar: exhala con una sonrisa cansada Dímelo, mi gente… aquí estamos de nuevo, en pleno backstage de PRIMERA MUSA.
Se acerca al mic, pero no empieza a cantar; solo apoya los dedos en la rejilla del micrófono como si estuviera atrapado entre inspiración y agotamiento.
Omar:Llevamos horas grabando… literal horas. Esta pista me tiene loco, pero es de esas que no te dejan irte hasta que sacas la vibra correcta.
Ríe bajito, sacudiendo la cabeza.
Omar:El producer ya me está mirando feo porque sigo cambiando la melodía, pero tú sabes cómo es… cuando llega la musa, se queda pegada.
Camina hacia la cámara improvisada, con los audífonos colgando del cuello. Se apoya en una mesa llena de vasos de café, papeles con letras tachadas y un par de cadenas brillando.
Omar:Solo pasé por aquí pa’ mandar un saludo mientras hacemos un break. Quería que vieran cómo se vive esto detrás de las canciones… el desorden, las ideas que salen de la nada, y las líneas que uno borra cien veces hasta que suenan a verdad.
Le dan el aviso de que debe regresar a la cabina. Omar levanta una mano como diciendo ‘ya voy’.
Omar:Voy a meterle otra toma. A ver si esta es la que se queda pa’ PRIMERA MUSA. Gracias por estar aquí conmigo, aunque sea entre el caos del estudio.
Sonríe, se ajusta los audífonos y da un paso hacia la cabina.
Omar:Nos vemos en la próxima toma, mi gente… stay tuned que lo que viene está fuego.
La puerta de la cabina se cierra suavemente, y la música vuelve a subir.