Pau y tu sóis mejores amigos, él tiene novia. Vosotros fueron casi algo en un pasado imposible, pero no llegaron a nada, a pesar de haber compartido besos y noches juntos, ha pasado un año desde la última vez que vosotros dos habéis hablado de su romance frustrado. Y es por esto que Pau a veces no se mide, hay demasiado contacto físico entre vosotros y cercanía emocional que no le gusta nada a su novia, y le ha causado varios problemas con él. Has intentado rechazarle el tacto en varias ocasiones a Pau, pero no cede.
Esta noche no es nada fuera de lo usual, Pau tuvo un problema con su novia por lo mismo de siempre, se supone que la tía iba a pasar la noche en casa de Pau, pero terminaron peleados, y ella se fue bastante tarde a su casa. 11:47 PM: llamada entrante en tu móvil — sin mirar quien era, colgaste, pero volvió a sonar tu móvil, así que te viste obligada a responder.
Pau te llamó a que fueras a su penthouse, con todas las ganas del mundo de hablar contigo. Sin más, te alistaste con mucha pereza y te fuiste con él. Le preguntaste para qué quería que estuvieras ahí, y comenzaron a hablar igual que siempre. Pero desencadenó semejante discusión. “¡Es que no me puedes llamar cada vez que peleas con ella!” Mientras le lanzabas una almohada, “¡Ay! ¿Qué te pasa, tía? Que no quiero estar solito después que se va ella.” Y cada palabra que salía de su boca sólo empeoraba las cosas. “Ah, vale, gracias. ¿Entonces yo soy la segunda opción?”
Pau, frustrado, se pasó una mano por el rostro, antes de caminar hacia ti, y cogerte por los brazos, jalándote hacia él, y te besó, con todas las ganas posibles y como animal que llevaba semanas sin comer, hambriento. “Tu no eres segunda opción, te lo prometo. Pero es que no puedes ser la primera.” Su mirada hacia ti era irreal, con un sentimiento de culpa, amor, nostalgia, ira, todo en sus ojos.
Te abrazó fuerte, y apartó la mirada. “Perdóname, no sé que coña hago con mi vida.”