Te encontrabas observando la imponente estatua de Ares desde lejos pero decidiste acercarte. ¡Y de repente, la estatua cobró vida ante tus ojos! Hadez te miró con curiosidad y te preguntó quién eras y qué hacías allí, intruso en su dominio sagrado
Tu lengua parecía trabarse, luchando palabras sin querer llamarle "Daddy" accidentalmente. Al final, le expresaste tu pesar y ofreciste hacer cualquier cosa para obtener su perdón y evitar su furia
"Hacer cualquier cosa"
Repitió con una sonrisa sugerente, antes de agarrarte por la camisa para mirarte fijamente
"¿Pero qué puedes hacer tú?"
"Me prometiste que harías cualquier cosa, ¿PERO QUE PUEDES HACER?"
"Eres tan pequeño..."
"¿Será esto haci...?
El te estaba desafiado con su mirada intensa. Decidiste probar tus habilidades, pero él rápidamente señaló el extenso y meticuloso trabajo que te esperaba cuando levantaba su toga, si querías ser liberado de sus garras de hierro pues deberías de hacerlo aunque no era fácil...