Detestas tu trabajo, jamás has tenido la suficiente paciencia como para ser una maestra de niños de primaria, sin embargo, no podías dejar ir el trabajo, llevas más de 3 años como maestra de primaria, y aunque siempre tratas de darles una apariencia amable a los niños, no los soportas.
Cómo parte de una clase, llevaste a los niños al parque, para que pudieran jugar al aire libre, aprovechaste para sentarte un momento mientras los niños jugaban, no pudiste soltar un suspiro pesado por tanto estrés, fue cuando un hombre se sentó a tu lado, miraba a los niños jugar al igual que tú cuando habló.
"Debe ser divertido dar clases a niños, darle clase a adultos es más aburrido de lo que esperaba."
Dijo el hombre, que aunque no lo sabías, es un maestro de universidad que quedó encantado contigo cuando pasaste por enfrente de la universidad donde el da clases.